Con la mayoría de establecimientos cerrados, algunas farmacias aseguran que se están convirtiendo en el foco de pequeños robos. Los farmacéuticos piden ayuda a la Policía, especialmente en las horas cercanas al cierre.

En el estado de alarma actual, y con la gran parte de los establecimientos de las calles cerrados, hay farmacéuticos que están denunciando a la policía hurtos y robos frecuentes en sus farmacias, que ocurren especialmente hacia las últimas horas y en el momento del cierre.

La Guardia Civil afirma que la orden de confinamiento ha traído consigo un disminución notable de la delincuencia. No obstante, en las farmacias continúan produciéndose robos, es más, estas se han convertido en el foco principal de los ladrones.

Al permanecer los demás establecimientos comerciales cerrados, los delincuentes tienen más fácil entrar en las farmacias y llevar a cabo su robo. En las farmacias, los empleados aseguran que no poseen un sistema   de seguridad adecuado para combatirlos.

El presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, Luis González Díez, desvela que uno de los hurtos más comunes es el de cajas de pañales pensando que en su interior guardan material sanitario, como mascarillas o guantes.

Uno de los sucesos que más ha llamado la atención es el ocurrido en Madrid, en el barrio Delicias, donde los ladrones aprovecharon el momento dedicado al aplauso a los sanitarios.

Tanto la Policía como las farmacias están adoptando medidas para hacer frente a estos robos, como el cierre de las farmacias por la tarde y atender por el guardiero.

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